La pregunta que estás evitando
¿Qué vas a hacer después de leerla?
Te voy a regalar un filtro que es casi absurdo. Tan absurdo que quizá no lo pones ni en práctica, pero eso ya es cosa tuya.
Yo solo te puedo decir que funciona.
Cada vez que escribas algo, pregúntate esto:
«¿Qué va a hacer la persona después de leerlo?»
No qué va a sentir ni pensar.
No.
¿Qué va ha HACER?
Porque ahora mismo con el abuso de la IA hay demasiado texto con buena dicción, pero cero consecuencias. Contenido que es bonito, que suena serio y también que no cambia nada.
Ejemplo típico:
«El crecimiento sostenible de un negocio nace cuando alineas tu visión con una mentalidad expansiva y te permites evolucionar hacia una nueva identidad.»
Está bien. Suena bien.
Pero ¿qué tal si lo traducimos al castellano humano de la calle?
«Tu negocio crece cuando tú lo haces».
¿Ves el problema?
La mayoría de textos no son malos.
Son vagos. Como quien los escribe abusando de la IA.
Y cuando tu mensaje es vago, tu lector hace lo que hace siempre: N A D A.
Sigue con su vida. Tú sigues con tus métricas. Y os quedáis igual.
Si tu párrafo no provoca una acción concreta, se queda en simple relleno.
Y el relleno hoy sale carísimo, porque compite con todo y se queda en más ruido.
Abre tu último texto y pasa este test:
¿Hay un verbo claro?
¿Se puede ejecutar hoy?
¿Una persona sabría qué hacer después de leerte sin preguntarte nada?
Que esto no se quede en inspiración, porque para mí supuso un antes y después real.
Yo he pasado el filtro antes de enviarte este email y espero que hagas dos cosas, la primera verificar si tu último post, tu último email o tu última pieza escrita pasa este filtro. La segunda, quedarte con las ganas de saber lo que he preparado para ti y que te contaré este domingo.
Porque llevo mucho tiempo queriendo hacer esto que voy a hacer y no lo he hecho antes por un motivo bastante ridículo, pero muy humano:
mi perfeccionismo.
Ese perfeccionismo elegante que se disfraza de «todavía no» y te hace creer que estás siendo exigente, porque te gustan las cosas bien hecas, cuando en realidad estás posponiendo por miedo.
Porque sí, ese perfeccionismo suele tapar muuuchos miedos.
Pero de eso te hablaré este domingo en la carta que te enviaré desde la sección Café con Elsa.
Te contaré algo que llevo meses cocinando.
Y no, no es un producto más.
No es una novedad más.
Y desde luego no es una promesa lanzada al aire para llamar la atención.
Este domingo te lo cuento todo.
Nos leemos.
Elsa.
◈ Ahora que este contenido es gratuito, si esta pieza te ha dejado un aprendizaje, compártela para que otra creadora también pueda mejorar su mirada, su criterio y su forma de avanzar. Compartir es un acto de generosidad profesional.
Programa de referidos:
¿Quieres recibir crédito por compartir este contenido? Si te gusta lo que lees y crees que puede ser útil a otra persona, usa el enlace de referido o el botón «compartir» o «invitar a un amigo» y envíalo por WhatsApp, correo electrónico, notas o rrss.
Por cada nuevo suscriptor que traigas, te llevarás estos beneficios:
Uno de mis libros 📚 por 5 referidos.
Masterclass: Vivir de escribir🎬 por 10 referidos.
Acceso a una mentoría estratégica grupal✨ por 25 referidos.



